lunes, 24 de septiembre de 2012

Nueva imagen del blog

Cuando estudiaba en primero de la ESO creé mi perfil en blogger y empecé a escribir en un antiguo blog. Por motivos ajenos a mi voluntad, me vi obligada a borrarlo y a los pocos meses cambié mi nombre de perfil a Adolescente Soñadora y creé el blog bajo el link diariomysecretisyou. Desde entonces, mis idas y venidas han ido por épocas, pero nunca he llegado a abandonar del todo el blog.
Hace un par de semanas, cuando comencé segundo de bachillerato, me dí cuenta de que ya no era la Adolescente Soñadora que era -o al menos creía ser- hasta meses atrás. Me puse a leer entradas antiguas y, en efecto, si ahora se me presentara alguna situación parecida a las que ya he vivido, seguramente, no obraría del mismo modo. He madurado.

Por eso, he decidido cambiar mi nombre de perfil en blogger, aunque sigo bajo un seudónimo o apodo, y también he cambiado la dirección y el nombre del blog. Y sí, eso quiere decir que aunque he madurado, sigo necesitanto escribir en un blog a modo de diario para desahogarme, para no olvidar mis pensamientos y mi día a día.

Espero que me entendáis y que, a pesar de los cambios, sigáis estando ahí como lo habéis estado hasta ahora. Sé que nunca os he dicho lo importante que soís para mí y, obviamente, para mi blog, ya que no solo me ayudáis con vuestros sinceros comentarios (no me importa que comparta vuestra opinión o no, únicamente agradezco el esfuerzo que os tomáis en leer mis entradas y dejar un par de líneas a modo de comentario). Si no que también me tranquilizáis cuando compartáis vuestras experiencias conmigo, os alegréis cuando yo estoy feliz e intentéis animarme cuando no lo estoy tanto.

Siempre tecleando frente a un ordenador,

Grillo

sábado, 22 de septiembre de 2012

El resto de la semana ha transcurrido de una forma bastante normal, incluso podría decir que casi bien de no ser por la interminable lista de deberes y trabajos que tengo apuntados en mi agenda para este fin de semana únicamente desde hace una semana de empezar el curso.

Ayer por la tarde había quedado con mis amigas y un grupo de tres amigos para ir al cine y tomar algo. ¡Estaba entusiasmada con la idea de cambiar de aires y salir con un grupo más grande al que salgo de forma habitual! Pero lo cierto es que todas mis amigas se echaron atrás. Todas. Así que al final decidimos dejarlo para otro día. No sería tampoco para tanto, pero sé que no vamos a quedar otro día. Y, si como mucho lo proponemos, todas acabarán echándose hacia atrás en el último momento, dando cualquier excusa pero proponiendo al mismo pequeño grupo de siempre salir al día siguiente; cosa que cada vez soporto menos.

Como pasé mi tarde de viernes entre un montón de deberes y un par de capítulos de unas series, decidí salir por la noche con mi prima, fuimos a ver al grupo d música de su novio a un pub. Lo pasé bien y me sirvió para desconectar un poco.

El día de hoy va a ser bastante normal: haré deberes y trabajos hasta despúes de comer porque no quiero dejarlo todo para el último día y que se me acumulen seis trabajos y todos los exámenes en una semana, y por la tarde iré de compras al centro con mi prima.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Espaldas

Vale, probablemente me esté volviendo loca y esté perdiendo poco a poco mi cordura pero supongo que ésto también tiene que ver con que mis días como estudiante de segundo de bachillerato vayan adentrándose hacia la oscuridad del temido curso. Puede que suene un poco dramático pero cuando tu vida social va menguando por momentos al final todo se reduce al día a día, a las clases... ¡Y a todo lo que eso conlleva!

A última hora de la mañana de hoy teníamos optativa y, como somos muy pocos en esa clase, todos nos cambiamos de sitio y nos ponemos la principio de la clase, de dos en dos. Me he puesto de pareja con Roger en segunda fila (porque no me gusta estar en primera fila). Y claro, obviamente el puesto de delante ha sido ocupado por el chico más guapo de mi clase, el mismo con el que salí (con él y sus amigos) en mi última noche en Denia.  Hemos estado hablando hasta que ha llegado la profesora y cuando íbamos casi por la mitad de la clase me he dado cuenta de la espalda perfecta que tiene -al que llamaré- Jake. Y, obviamente, el resto de la clase me lo he pasado embelesada mirando su perfecta espalda en forma de V. Sí, yo y mi obsesión con las espaldas y clavículas. No lo puedo evitar.
Así que, por muy tonta que os pueda parecer esta entrada, ha sido tan importante para mí tal descubrimiento (vale, no era nuevo que Jake es uno de los chicos más guapos y simpáticos de mi clase. Incluso, actualmente, puede que de mi colegio) pero es cierto que, al menos para mí, sí lo haya sido su espalda.




martes, 4 de septiembre de 2012

Intentando perder el control.

Por si quedaba alguna duda, no estoy pasando por buenos momentos. Ni familiares, ni personales. Así que cualquier comentario o hecho puede dañar mi ego, extremadamente susceptible.
Ayer por la tarde quedé con mis chicas. Rosalie, Alice y otra chica que va en mi grupo de vez en cuando desde hace un año, callada y un poco tímida pero que siempre está ahí cuando se le necesita. La llamaré Tracy.
Después de que Rosalie y Alice hablaran sin parar sobre su verano -cosa que agradecí, porque mi verano no es que haya sido uno de los mejores- me tocó contestar a la inevitable pregunta que estaba intentando esquivar: ¿Qué tal tu verano, A.S? Todo lo que fui capaz de contestar fue un: muy bien, gracias. He estado en Suecia, en la playa de Denia y haciendo turismo por la ciudad cuando vino mi amiga sueca...
Ya está. Mi verano era resumible en dos líneas. Puede que os preguntéis qué tiene de malo haber estado de relax, desconectando. Pero más bien mi verano es comparable a haber estado en un convento, haciendo oración y labores durante dos meses. Vale, puede que esa comparación sea un poco extrema porque he salido de compras, de turismo, a la playa durante semanas, de viaje... Quizás me he pasado. Pero para mis amigos decir que no he salido por la noche más que cuando el chico más guapo de la clase me invitó a salir la última noche en Denia con sus amigos, no me he emborrachado, y no tener fotos con un cubata, bebiendo mojitos o haciendo ronda de chupitos en cualquier red social es equivalente a estar retirada de la vida social.

Reconozco que nunca he sido muy partidaria de salir por la noche. Me asusta que pueda pasarme algo malo y siempre que salgo una parte de mí permanece consciente y al acecho, desconfiando de cada persona que se acerca. Tampoco es que tenga muchos amigos. Siempre salgo con las mismas cuatro o cinco personas de siempre. Con las que estoy más agusto. Pero eso también implica que cuando ellas se van a sus pueblos, donde tienen otro grupo de amigos, yo me quedo sola. Sin un pueblo al que ir -es lo que tiene ser de capital- y sin amigos.

Resumiendo. He llegado a la conclusión que debo aprovechar que ya estén mis amigas aquí para empezar a salir con ellas. Incluso creo que debería perder el control por una vez en la vida. ¡Siempre intento controlarlo todo! Y, de hecho, siempre lo consigo -a excepción de mi relación con Dani, como ya sabéis-.  Así que creo que debería no pasarme de racional y controladora de situaciones. Perder el control de vez en cuando. ¡Aunque al principio sea de forma intencionada! No puedo estar comportándome como una persona de casi treinta y tantos años cuando ni si quiera tengo los dieciocho.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Mal de muchos, consuelo de...

Ya es uno de septiembre. Eso significa que el verano está llegando a su fin y que solo quedan 12 días para empezar las clases... O aún quedan 12 días para empezar las clases, según se mire.
Y es que, a pesar de mis estúpidos intentos de olvidarme de la partida de Dani, no lo he superado aún. Vale, puede que haya superado que se va. Total, si estuviera aquí tampoco iba a cambiar mucho la situación: él tiene su vida y yo la mía. Y nuestras vidas solo se unen una noche de fallas y el día de mi cumpleaños de mi prima. Ya es tradición. Así que he llegado a la conclusión de que me tiene que dar igual que se vaya o se quede. Si él hubiera sido para mí o yo para él, ya habría sucedido algo. Pero en más de dos años que lo conozco y me gusta, no ha sido así. Así que he tenido que asumir la realidad.
Vale, ya tengo una parte aceptada y en proceso de superarla. Es un paso importante para mí. Pero sé que sería más fácil si tuviera a alguien a mi lado que llenara su vacio o si, al menos, mis amigos de toda la vida estuvieran en una situación similar a la mía. Mal de muchos, consuelo de tontos. Sí, puede ser. Llamadme tonta si queréis, pero sería una ayuda para mí rodearme de gente en una situación como la mía. (Vale, puede que sea una ayuda y egoista a partes iguales: como yo no puedo ser feliz, que los demás tampoco lo sean...)
Al contrario que lo que me ocurre ahora: Roger no deja de mandarme mensajes informándome de cómo avanza y se formaliza su relación con una chica mayor que él pero de la que está verdaderamente enamorado y me ha insistido mucho en quedar un día de la próxima semana conmigo para contármelo todo en persona; como amigos que somos. 
La cosa está en que no puedo decirle que no, porque es mi amigo y me necesita ahí también en los buenos momentos. No solo en los malos. Pero es cierto que lo último que necesito y quiero ahora es ver cómo rebosa felicidad por cada poro de su cuerpo y ser conocedora de sus relaciones con su chica... Y al igual me pasa con Alice.

Así que aquí estoy yo, tumbada en la cama con una sudadera grande y tomando chocolate caliente con marshmallows mientras debato mentalmente.

jueves, 30 de agosto de 2012

Akward

Os parecerá raro pero por el mes de marzo una amiga y vecina me dijo que estaba enganchadísima a la serie de La Chica Invisible y que debía verla. Solo con decirme que era de la MTV me negué a darle una oportunidad.
No es que tenga odio hacia la MTV, aunque puede que sí algunos prejuicios. Hasta que no pusieron el canal en la televisión mi vecina y yo no dejamos de suplicar a nuestros padres para que llamaran al técnico de la antena de televisión y sintonizara en la finca la cadena. Y al final, lo conseguimos.
Empecé a ver la MTV pero pocos eran los programas que me llamaban la atención así que prácticamente dejé de ver la cadena. Al contrario que mi amiga.
El caso es, que mi amiga me recomendó ver la serie de La Chica Invisible y me dijo: puede que tengáis más cosas en común de lo que piensas. Y la cosa es que tenía razón. Hoy he empezado a ver la serie en internet, a penas llevo un par de capítulos pero el hecho de ser uno de los patitos de la clase, estar perdidamente enamorada de un chico que apenas habla contigo y no ser de las más populares va bastante conmigo. Además, reconozco que la protagonista de Akward escriba en un blog anónimo a modo de diario tal y como yo hago desde hace años  me ha animado a darle una oportunidad a la serie y, por ahora, no me está decepcionando. Al contrario. Me está animando a volver a escribir por aquí, cosa que me alegro porque necesito: voy a empezar segundo de bachillerato en unas semanas y no se caracteriza por ser un curso agradable. Al estrés por conseguir una buena nota media para enfrentarte al selectivo y acceder a la carrera universitaria, hay que añadir que no soy una chica a la que invitan a las fiestas más deseadas por los estudiantes de mi instituto y, por tanto, tampoco me dejo caer por los pubs y discotecas que sé que van los populares a las horas más noctámbulas.
Así que puede que mi amiga tuviera razón. La Chica Invisible y yo tenemos más cosas en común de lo que yo pensaba. ¿Debería, además de centrarme en mis estudios, esforzarme por enseñarle a los demás otra parte de mí que no conocen. Otra parte que va más allá de la chica estudiosa y disciplinada que soy en las horas de clase?

lunes, 27 de agosto de 2012

El olvido de Cupido

Apenas quedan unos pocos días para que empiece septiembre y puede que sea precisamente eso lo que me quita el sueño. Me preocupa el hecho de que para todos a los que conozco, el verano a cambiado sus vidas sentimentales, de un modo u otro:
Alice, una de mis mejores amigas, tímida y despreocupada por su estado sentimental, ha encontrado a un chico al que le hace sentirse especial y con el que está pasando un verano inolvidable, que le está haciendo cambiar y hacer cosas impensables en ella hasta hace una semana.
Rosalie, ha pasado un verano estupendo en su pueblo, cerca del chico que le vuelve loca desde hace ya cuatro años. No ha entrado en casa ni un momento.
Roger, el chico del que os hablaba a principios de año, (ver aquí) y con al que decliné una invitación de ir al centro a comprar, se ha vuelto uno de mis mejores amigos desde que viajamos junto con toda la clase a Italia. Vale, reconozco que no me gusta como novio pero sí como persona y, lo cierto es que, también me gustaba que estuviera tan empalagoso conmigo. Me sentía importante. Como decía, Roger ha conocido a una chica en un viaje que ha hecho este verano que, casualmente, es de esta ciudad y con la que va en serio. Así que yo, únicamente, he pasado al cargo de celestina y ayudante sentimental.

¿En cuanto a mí?
Siento decir que mi verano no me ha cambiado nada en absoluto. Ni me ha influenciado ni marcado en algún hecho que me influencie (sentimentalmente hablando, obvio).
Viajé por mi cuenta para hacer un intercambio y, aunque he conocido a varias personas y me llevo genial con la chica del otro país, no he encontrado allí a nadie para la que yo sea especial o viceversa.
También he estado en Denia, donde no he conocido a nadie nuevo que pudiera marcar mi corazón. Apenas me he despegado de mis padres. Bueno, solo salí junto a la chica de intercambio la última noche con un chico de mi clase y sus amigos, tras haberme insistido bastante en que saliera con ellos. Lo reconozco, el chico más guapo de mi clase, del que ni si quiera se podría decir que somos amigos. Al enterarse mis amigas empezaron a cotillear y a decirme que seguramente quería algo conmigo porque a ellas nunca les había invitado a ningún sitio ni les había pedido el número de móvil. A las tres horas los perdí de vista y nos quedamos mi amiga extranjera y yo bailando y dando tumbos por la discoteca hasta que nos fuimos a casa mientras le mandaba un whatsapp a mi compañero de clase despidiéndome de él.
A los pocos días, quedamos con una de las que pensábamos que era una de las mosquitas muertas de la clase (pero a su vez, la más guapa de mi clase) y nos dijo que llevaba más de dos meses con un chico mayor que ella. Y ella misma, al enterarse de que habíamos salido con el chico más guapo de clase, nos dijo que estaba colado por una de sus mejores amigas, también de mi clase. Cosa que he podido comprobar.
A todo esto, hay que añadir que a Dani le han aprobado la beca erasmus y en unos días se va durante un año al extranjero. Y no me he enterado por él porque hará aproximádamente cinco meses que no hablamos ni nos vemos. 

Así que ya veís, para mis cuatro mejores amigos el verano les ha influido sentimentalmente el verano. Han encontrado a alguien. Han descubierto un sentimiento nuevo del que a su vez han sido receptores. Pero yo no. No he encontrado a nadie y no sabéis lo que duele ver que las vidas de las demás personas avancen mientras que la propia se ha quedado estancada desde hace meses. Parece que mi corazón se tomó demasiado en serio eso de que estoy de vacaciones. Eso o... Cupido se ha olvidado de mí.

martes, 10 de julio de 2012

Dónde hubo fuego...

Las viejas costumbres nunca cambiarán. Y supongo que los sentimientos tampoco. Puedes transformar tus sentimientos hacia alguien, pero nunca puedes cambiarlos sin un motivo. Y eso es lo que me pasa a mí. Sí, queridos lectores: sigo estando enamorada de Dani.
Me he pasado más de un año intentando olvidarle. Evitando cualquier cosa que me recordara a él. El pasado mes de marzo lo volví a ver, sí, después de casi un año sin verle y fue...
Estuvimos hablando en el pub durante casi toda la noche (por no decir toda la noche). Vale, él y sus amigos llegaron sobre las doce y yo, por esa hora, ya había bebido más de lo que suelo beber habitualmente. Era totalmente consciente de todo. Os lo prometo. En cuanto me dijeron que iba a venir me puse nerviosa y recurrí a unas dosis extra de vodka para ocultar mis nervios y... funcionó.
Estuvimos toda la noche riéndonos y hablando: un amigo suyo, una amiga mía, él y yo. La verdad es que desde ese momento pensé: ves, podemos ser amigos. Tranquilízate. Pero lo cierto es que, aunque ese pensamiento únicamente me duró durante unas semanas, ahora vuelvo a estar total y perdidamente colada por él. Hasta tal punto que, no he podido esconderlo y he tenido que reconocerlo delante de mis amigas y mi prima.


Mis amigas me han dicho que ya lo sabían y que ojalá todo salga bien y mi prima, para mi sorpresa, ha vuelto a la situación de prima enrollada que se alegraría muchísimo si estuviéramos juntos. ¡Incluso ha llegado a decirme que, aunque es uno de sus amigos que menos conoce, cree que no se anima a dar el paso por mi edad! (Cosa que yo ya he superado y estoy dispuesta a demostrar a quién haga falta que la edad únicamente es un número marcado por un año, y que no se puede valorar a una persona por eso. Valorar a una persona por su edad sería, en mi opinión, igual de cínico que valorar a una persona únicamente por su físico).

Quitando el punto de la edad, lo que juega en mi contra es que el próximo año se va de Erasmus. Todo un curso. Reconozco que soy de esas personas que piensan que la distancia no debe ser un problema (y menos cuando se trata de nueve meses fuera) ya que antes las parejas se esperaban cuando el chico se iba a hacer el servicio militar, ¿no? Pero también es cierto que esas parejas que se esperaban llevaban ya un tiempo juntas. Quizás varios meses o quizás varios años y no (hablando siempre en el hipotético caso de que se fijara pronto en mí. Cosa que es improbable) días o semanas.
Conociéndolo, la postura que adoptaria sería: me voy fuera. No puedes dejar que pase nada ahora.tiene diecisiete años. Todo eso añadido a que puede que este verano vuelva a venir su ex.

Vale, no lo tengo fácil. Pero me he cansado de ocultármelo a mí misma y a mis amigas. ¿Qué hay de malo en reconocerlo? He intentado olvidarme, lo prometo.
¿Algo positivo?  Todo este tiempo que he intentado por todos mis medios olvidarme de él me ha servido para madurar y darme cuenta de que dónde hubo fuego, siempre quedarán cenizas

domingo, 29 de abril de 2012

Envidia ¿sana?

Nunca me había pasado esto en toda mi vida. Soy hija única así que nunca he podido tener envidia de mis hermanos y, aunque tengo primas pequeñas, nunca he tenido envidia de ellas: siempre las he llevado en bandeja y desde que yo era pequeña, cuando nacieron mis primas, me encanta pasar el rato con ellas. Nunca he sido celosa, ni mucho menos de ellas. ¿Pero quién me iba a decir que iba a envidiar a mi prima mayor?
Mi prima mayor y yo somos muy diferentes, nos parecemos como el día y la noche o como las montañas y el mar. No tenemos prácticamente nada en común: ella es extrovertida, lanzada, deportista... Y yo soy todo lo contrario: introvertida, cohibida y una de esas personas que prefiere estar sentada con un buen libro o el ordenador antes que hacer deporte. Nunca nos hemos envidiado la una a la otra (o al menos por mi parte) y siempre nos hemos llevado fenomenal: la hermana que nunca tuve es lo que solemos decir la una de la otra. Sí, con toda esta descripción me refiero a mi prima mayor. Os he hablado de ella muchas veces. Puede que os acordéis de ella por ser la amiga de universidad de Dani: la misma a la que le conté lo que sentía por él y a la que pedí que mediera y actuara cual Celestina (aunque, me chocó mucho que no hiciera nada porque nos viéramos ni coincidiéramos. Es más, era como si intentara mantenernos lo más alejado posible cuando se lo conté. Pero eso ahora no viene del todo al caso). La cuestión es que hoy he vuelto a ir a comer con sus amigos y con ella. Lo he pasado muy bien, pero mientras ellos se hacían bromas los unos a los otros, se comportaban sin necesidad de ocultar como eran o diciendo lo que querían yo era la chica que estaba sentada a un lado de la casa, sin hablar, con los brazos cruzados. No me aburría, lo digo de verdad, y lo he pasado genial aunque no he sido muy partícipe de las bromas o de las conversaciones, simplemente pensaba lo afortunada que es mi prima por tener amigos como ellos. Me alegro mucho por ella, pero eso me ha llevado a pensar que yo no tengo amigos así y puede que nunca los tenga porque yo no soy como es ella. No tengo nada en contra de mis amigas: las quiero con locura y sé que siempre puedo contar con ellas, pero la confianza que tiene mi prima Nerea con sus amigos va mucho más allá de cómo nos comportamos mis amigas y yo. Echo en falta tener la posibilidad de poder abrazar a un amigo chico sin necesidad de ser algo más que amigos. Los amigos de mi prima son... ¿Cómo definirlos? Creo que son únicos (para bien). No he visto nunca que un grupo de ocho chicos se preocupen tanto por mi prima y que, a pesar de haberse llevado más de una calabaza en el amor, han seguido estando ahí, a su lado, dejando a un lado sus sentimientos rotos y su amargo dolor para ayudarla o simplemente para escucharla. Son de esas personas que en cuanto las ves te entran ganas de abrazarlas y que el abrazo no acabe nunca. Y sí, solamente como amigos.
Envidio no tener amigos como los de mi prima y envidio más saber que no podré tenerlos nunca.

Una Adolescente deprimida por ver la realidad.

jueves, 19 de abril de 2012

Vuelvo para quedarme

Ni si quiera sé el tiempo que he estado ausente del blog. Las últimas entradas que escribí en nada tenían que ver con las que estaba acostumbrada a escribir aquí porque aunque era yo quién tecleaba y pensaba lo que escribía no era la misma Adolescente Soñadora que solía publicar entradas aquí. He madurado mucho en los últimos meses: bachillerato me está absorbiendo por completo y yo me dejo. Poco a poco, lentamente. Han pasado muchas cosas desde que publiqué por última vez o, bueno, ahora que lo pienso, no han pasado tantas. Todo se ha vuelto a una rutina. La típica y monótona rutina de siempre. Hace poco tenía vacaciones de Pascua pero, también es cierto que, aunque salí un par de días con mi familia a pasar el día a la playa y a despejarme un poco, los demás días he estado en casa. No he hecho muchos deberes ni he estudiado. Prácticamente he decidí no abrir un libro más que para lo necesario. Pero claro, ahora ya han comenzado las clases y no puedo escaparme de ellas ni de lo que éstas exigen. No sé muy bien por qué pero me he dado cuenta de que necesito escribir. Siempre lo he necesitado. Aunque he estado alejada de este blog (que no del mundillo blogger, todo sea dicho) me he dado cuenta de que necesito y quiero seguir publicando aquí. Os he echado de menos, bloggers y seguidores. Así que me he propuesto que, por muchos deberes que tenga o por mucho que estudiar, voy a escribir y no voy a estar más de unos días sin escribir -y cuando digo unos días me refiero a una semana o poco más: nada de meses sin dar señales de vida-. He decidido que no voy a escribir sobre las cosas que han pasado en estos últimos meses pero que si al escribir sobre algo que me ocurra a partir de ahora es necesario saber algo del pasado os lo contaré para que no os perdáis. (Aunque como ya he dicho, no ha ocurrido nada importante). Un saludo, A.S.

miércoles, 18 de enero de 2012

¿Cuánto vale la vida?

Más bien, lo que voy a escribir en esta entrada no se puede resumir con el título que he puesto. Iba a poner "¿Vale la pena vivir?" pero no quería asustaros ni que le dierais un significado erróneo al adelantaros a sacar suposiciones antes de leer lo que quería escribir.
Por si acaso a alguien le ronda por la cabeza, no, tranquilidad, que no me voy a suicidar, esta no es mi última entrada, ni nada por el estilo.

Desde que éramos pequeños, nuestros padres, nos han llevado entre algodones: a unos con más lujos y caprichos, otros con menos, pero eso no quita que nuestros padres nos protegieran de todo lo que estaba en sus manos. Incluso cuando el peligro no dependía de ellos nos decían: "Cuidado, te vas a caer" y rápidamente nos alejaban del peligro, o cuando nos decían: "Ponte la chaqueta, no te resfríes": Seguro que a más de uno nos han salvado de algún rasbuño y de algún constipado. Sí, ¡claro que nos hemos resfriado miles de veces y nos hemos caído o hecho algún rasbuño otras tantas! Pero eso no quiere decir que ellos no lo hayan intentado.
La vida, pasa. Vamos creciendo, divirtiéndonos, madurando... Y haciendo mil y una cosas diferentes. Pero todo se acaba. Puede ser rápido, como una ráfaga de aire frío, como una moda de dos temporadas o puede tardar un poco más, como acabar los estudios. Pero todo, para bien o para mal, pasa... Y se acaba.
¿Pero qué pasa cuándo se acaba todo aquello que llena la vida? La vida, poco a poco, también se va acabando y, aunque parece que sólo nos damos cuenta cuando perdemos a un ser querido, ocurre. ¿De qué sirve todo lo que has aprendido si vas a morir? Es más, ¿Sirve alguna cosa cuando ves que poco a poco tus seres más queridos te van dejando, se van alejando y toman ese camino del que no hay regreso?
Hay gente que pide el don de la juventud eterna, algo así como ser Dorian Gray, pero yo, he llegado a la conclusión de que no quiero eso. Me encantaría que los demás fueran inmortales y yo la única mortal entre mis seres queridos. Así, cuando llegase el momento, yo sería la que no sufriría al decirles ese último adiós. Suena egoísta por mi parte, porque les dejo con todo el sufrimiento, pero no quiero pasar por eso. Me niego a decir adiós a ese ser que me ha acompañado once años de mi vida. A ese ser que ha estado conmigo desde que tenía los seis años. A ese ser que me compró mi padre, deseando que callara mi deseo de tener un perro como animal de compañía. Ayer, después de once años, me dí cuenta de que mi padre había conseguido su propósito y, la pequeña y delicada ave, su función. Y la ha cumplido con creces.


Una Adolescente Soñadora que se niega a decirle adiós a su mascota.

lunes, 16 de enero de 2012

El día más triste del año

Al parecer, el nombre de esta entrada es el nombre que le han dado al día de hoy. El día más triste del año. No sé, suena raro. ¿Por qué ese nombre, cómo han hecho esos cálculos?
Yo pienso que el día más triste o más feliz depende según la persona. Está claro que hoy es un lunes cualquiera, un lunes de enero cualquiera, con colegio, frío y lluvioso. ¿Pero no hay gente que le gusta el frío y la lluvia? ¿No puede a alguien ocurrirle algo maravilloso en el colegio o al salir de él? Bueno, no estoy diciendo que eso me haya ocurrido a mí. Pero he llegado a la conclusión de que, hoy por hoy, el día de hoy va a transcurrir sin pena ni gloria para mí. No creo que lo recuerde por nada en especial y ni estoy segura de que lo recuerde dentro de unos meses.


Soñadora.

domingo, 1 de enero de 2012

Única en mi especie

Pues sí, yo soy así. Si por mis entradas, alguno de vosotros, pensáis que me parezco a alguien que conocéis, siento deciros que estáis equivocados.
Hoy me he dado cuenta de que soy especialista en cambiar de opinión y en contradecirme. Yo sola, sin ayuda de nadie. Puedo ser capaz de estar deseando algo meses y cuando tengo la oportunidad, analizar la situación y decir: "¿Pero por qué quiero esto? ¿De verdad quiero esto?" Y no encontrar ninguna respuesta. O de decir: "por favor que ocurra," pasarme días mandando señales y cuando recibo respuesta perder todo el entusiasmo y las ganas. Con ésto último me refiero a que una vez he conseguido olvidar a Dani y encontrar "otro clavo" (para que se cumpla el típico dicho de un clavo saca a otro clavo) ahora no quiero quedar con él.
Sí, por muy raro que parezca, después de más de nueve meses sin ver a Dani y sin saber de él conseguí olvidarle. Empecé a fijarme en otra persona, de mi edad, de mi colegio, de mi curso y de mi clase. Hablamos todos los días en clase, todos los días que no hay clase por redes sociales o por whatsapp... Estoy bien con él porque tenemos gustos parecidos y casi los mismos hobbies, pero no me gusta su físico ni termino de encajar su personalidad. Me he dado cuenta de que llevo semanas (incluso meses) siguiéndole el juego e incluso reconozco haber empezado a lanzar los dados yo misma muchas veces. Pero todo quedaba ahí, en un juego de compañeros-amigos de clase.
Hasta que el jueves me dijo de ir juntos a comprar los regalos de Reyes de nuestros padres. Le dije que sí e incluso me hizo ilusión. Pero tal cual pasaban los minutos después de haberle dicho que sí, me iba apeteciendo menos.
Ahora ya han pasado varios días y las ganas han ido disminuyendo proporcionalmente al momento en que le dije que me apetecía. Así que imaginad las ganas que tengo ahora de ir con él a comprar regalos de Reyes.
No me apetece nada. Cada vez que lo pienso barajo la posibilidad de decirle que estoy con fiebre, enferma y que no puedo ir.
En definitiva, me he dado cuenta de que para mí es un compañero de clase, ni si quiera puedo decir que es un amigo. Ni mucho menos, puedo verle como algo más allá de un amigo. ¿Pero y si para él, yo...? Vale, es una posibilidad casi improbable, pero no sé con qué fines me ha dicho lo de ir juntos a comprar regalos (y más un regalo para su padre, que ni si quiera puedo dar la opinión desde el punto femenino. Si fuera para su madre...)
Mi prima dice que me ha entrado miedo pero que debo ir para poder juzgar sus intenciones y que a lo mejor sólo quiere que seamos amigos... Rosalie me ha dicho que si no me apetece ir que no vaya, que me entiende, y que si tengo que poner tierra de por medio que lo haga cuanto antes...
¿Qué puedo hacer? ¡Necesito decidirlo antes de que sean las cuatro de mañana!


Una Adolescente Soñadora única en su especie

jueves, 22 de diciembre de 2011

Volviendo a la Tierra, volviendo al Blog.

Hace cinco meses que empezó el largo parón de mi blog. Desde entonces, sólo he escrito una entrada escueta, de diez u once líneas como mucho, diciéndoos que estaba bien y que no os preocuparais por mí.
Hace una hora que he salido del colegio donde estudio primero de bachillerato y, por lo tanto, oficialmente, ya han empezado mis vacaciones de Navidad.
Para todo aquel que haya estudiado o esté estudiando bachillerato sabrá que en estos dos cursos, vacaciones no significa únicamente diversión, salir, fiesta, relax... Sino que todas esas palabras tan conocidas y deseadas van acompañadas de cosas así como "estudiar por tu cuenta", hacer trabajos, hacer deberes, pasar apuntes, ponerse al día en X asignatura... Sí, vale, puede que penséis que estoy exagerando, pero lo cierto es que tengo dos hojas en mi agenda escolar llenas con todos los deberes y cosas que tengo que hacer relacionadas con los estudios durante estas Navidades.
Aún así, me he propuesto no abandonar el blog. Como ya sabéis muchos de vosotros, para mí escribir no es sólo una forma de expresarme sino más bien una forma de desahogarme. Algunos, para desconectar, necesitan salir a correr, ir al gimnasio, escuchar música, tumbarse en el sofá con el móvil apagado disfrutando de su película favorita, salir con sus amigos... Para mí, mi vía de "desconectar", de sentirme mejor y en definitiva de desahogarme, es escribir.
Sé que va a ser difícil porque un blog, cuanto más tiempo le dedicas, cuánto más actualices y cuánto más diferente sea, más interesante será -digo esto, porque después del parón de actualizaciones ahora va a costarme mucho volver al ritmo que tenía antes, pero no me importa-.
Es decir, os comunico que vais a tener a esta soñadora que se pelea con la realidad para rato.

¡Dulces sueños!

Una Adolescente Soñadora que ha despertado de su letargo sueño.

martes, 1 de noviembre de 2011

It's alright,it's ok

Sí, como dice el título de una canción de hace un par de años: "está bien". ¿O debería decir estoy bien? No tengo motivos para quejarme y, aunque el verano haya llegado a su fin hace ya unos meses no tengo derecho a quejarme.
Llevo varios meses sin actualizar, sin contar nada, pero es que he empezado Bachillerato este año y me juego mucho este curso. Aún así, decidme qué queréis que os cuente y lo haré.

Una Adolescente Soñadora en Bachillerato

sábado, 9 de julio de 2011

Señales de vida

Hola!
¿Cómo estáis seguidores?
Yo muy feliz, porque ya estoy en Oxford.
La despedida, ha sido un poco triste porque mi madre se ha puesto a llorar y a mí se me han saltado algunas lagrimitas que al pasar el control de seguridad se han esfumado. Sí, me da pena dejarlos, pero quiero continuar, seguir con lo que quiero.
La señora que me acoge es muy maja, tiene una hija de unos cinco o seis años y nos trata genial, a mí y a una amiga española (que nos ha tocado juntas en la misma casa).
Así que podría decir que estamos muy contentas.

NT: Me acabo de enterar que Dani ha quedado con Hilaria para cenar esta noche. Ahí lo dejo.

Una Adolescente Soñadora en UK

jueves, 7 de julio de 2011

Pronto llega el día

Y es, que las despedidas van sumándose a los momentos que he vivido en los últimos días.
Primero mi familia por parte de mi padre, mis tíos por parte de madre, luego unas tías de mi madre... Y hoy han sido mis primos, tíos y mi abuela materna.
Las despedidas no han sido nunca el punto fuerte de mi familia, es más, todo lo contrario. Suelen pasarlo realmente mal cuando uno de nosotros viaja. ¡La última vez que lloraron fue cuando mis tíos o mi padre se fueron a hacer el servicio militar! Y eso es comprensible, porque se iban a un cuartel durante un año.
O al menos, desde mi punto de vista, tampoco lo veo tan parecido a irme un mes a una familia de acogida a otro país. Pero mi familia no lo ve así. Están contentos porque yo me muestro contenta, segura y repito una y otra vez que eso es lo que quiero. Aún así, mi abuela hoy se ha puesto a llorar en la despedida y ha tenido que marcharse antes de decirme todo lo que quería decirme; no quería que la viese llorar para no asustarme. Aún así, creo que en el aeropuerto van a correr muchas lágrimas por parte de mi madre, y puede que algún que otro sentimiento de culpa y preocupación por parte de mi padre. ¿Yo? No sé si lloraré. No me apetece mucho, porque ponerme a llorar sería como dejarlos preocupados, demostrarles que me rindo, que me echo atrás. Los dejaría preocupados.

Voy a estar lejos de mi familia un mes, por supuesto que los echaré de menos, pero tengo que aprender a superar los obstáculos que otros o que yo misma me impongo. Ir a Reino Unido un mes no sólo es para practicar inglés (esa es la excusa), lo que quiero es tener claro mis objetivos, saber qué o quién es lo que realmente me importa, aprender a olvidarme de las cosas y a empezar de cero.
Empezar en un lugar donde sólo doce personas me conocen (mi grupo de estudio) y con el resto puedo empezar a ser quién quiero ser.

Digamos que en este viaje quiero cambiar. Ser mejor persona. Acentuar mis virtudes y disimular mis defectos, pero aprendiendo a vivir con ellos. Quiero ganar seguridad y confianza en mí misma porque me he dado cuenta de que eso es lo que aparento, pero no lo que realmente soy. No soy una persona segura de sí misma. Si lo fuese, habría sabido confesar mis sentimientos a tiempo y ahora estaría echando de menos a una persona. Pero no, las cosas no son así. Así que si huyo de aquí y empiezo desde, más o menos, de cero (o de donde quiero) creo que podré ser la persona que realmente quiero ser. Una persona con decisión y segura de sí misma, que no le importa arriesgar cuando no hay nada que pueda perder.
Ese es mi objetivo: huir de aquí para cambiar. Huir de él. Saber que está lejos y que tengo que aprender a vivir sin que mis pensamientos se pregunten qué estará haciendo o con quién habrá quedado.

Simplemente, vivir siendo la persona que quiero ser.



Una Adolescente Soñadora llena de buenos propósitos.

lunes, 4 de julio de 2011

Se acerca la fecha

Se acerca la fecha en la que tengo que despedirme de mi familia más cercana. Ahora, lo pienso y digo "Quizás, un mes es demasiado tiempo" pero por otro lado, sé que ya no hay vuelta atrás y que eso que veía hace unos meses como algo lejano se está acercando.
El jueves pasado, ya empecé a despedirme de mis familiares: tíos, primos, abuelos... Y desde ese día, he estado despidiéndome de otro tanto.
"Ves con cuidado." "Seguro que puedes volver si no estás a gusto." "Ves con dos ojos delante y dos detrás." "Llama siempre que puedas." "Pásalo bien."
Y ahora, con todas esas recomendaciones, crecen las dudas: yo quiero irme, pero cada vez que se acerca la fecha lo deseo de una forma diferente. Mientras he estado en Polonia o Portugal apenas he sentido nostalgia por mi familia y mi casa. Apenas eran cinco o seis días.
Pero ahora, la duda y la intriga de cómo será mi familia allí me consume. Creo que es lo único que me incomoda.
¿Serán mayores? ¿Tendrán hijos de, más o menos, mi edad? ¿Acogerán a otro estudiante de cualquier otro país con el que pueda hacer amistad y no sentirme tan sola? ¿Tendré habitación propia? ¿Me entenderán o les entenderé cuando me hablen? ¿Les caeré bien? ¿Será una casa de clase media, con comodidades y pequeños detalles, más o menos, como la que vivo aquí?

Una Adolescente Soñadora que, a pesar de las dudas, afronta lo que ha decidido y quiere seguir adelante.

domingo, 26 de junio de 2011

Miedo a perderme

Ese sentimiento es el que creo que tiene mi padre y, también mi madre pero ella confía más en mí.
Dentro de dos semanas estaré escribiendo en este blog desde Reino Unido. Sola. Sin mis padres. Y estaré sin ellos durante un mes. La fecha ya se acerca y a decir verdad ahora estoy igual de ilusionada que de acobardada. ¿Raro, no? Lo cierto es que cuando en marzo convencí a mis padres para que reservaran y tramitaran el viaje decía que no los iba a echar de menos, que era lo que siempre había querido, una oportunidad única. Pero ahora, conforme se acerca la fecha, tengo miedo a decirles adiós. Confío en que el viaje salga bien, en entablar amistad con algunos de los conocidos con los que voy, en que la familia en la que me aloje me trate bien y a la vez me de mi espacio. Pero nunca he estado tanto tiempo fuera de casa. Supongo que este sentimiento intento no manifestarlo, ni mis padres lo saben. No lo hago porque quiera ser cruel, al contrario: sé que decirles en estos momentos os echaré de menos muchísimo sólo va a provocar que ellos se pongan nerviosos, mucho más de lo que están ahora, y se produzca una burbuja protectora de interminables llamadas y un riguroso control mientras esté allí. No quiero empeorar las cosas. Mientras he estado en Polonia y en Portugal este año sé que mis padres esperaban ansiosos la llamada del día, siempre puntual, al lado del móvil. ¡Y eso que les mandaba sms y mails varias veces al día e incluso les mandaba alguna que otra foto! Pero estos viajes sólo han durado cinco o seis días, no un mes.
Ya me han preparado un netbook para que pueda conectarme todos los días y hacer videollamadas desde Skype y han comentado más de una vez el horario de llamadas diarias que quieren. Sobretodo mi padre.
Leyendo esto, puede parecer que sea muy controlador, desconfiado. Y debo daros la razón. Sé que lo hace porque me quiere, del mismo miedo que tiene a perderme o a no poder protegerme mientras esté allí.
Por él he rechazado el viaje de mi vida. Sí, el viaje de mi vida no era Portugal, Polonia o Reino Unido. No. El viaje de mi vida era ir a EEUU y este año tenía la oportunidad de irme por una "especie de beca" -llamémoslo así- donde sólo debía pagar el billete de avión y las excursiones que hiciera. Diez días. Diez días por el maravilloso mundo de los Estados Unidos. El último día, tuve que decirle a la señora que lo organizaba que no podía ir. Mi madre, en cuanto recibió la llamada de la señora informándole que había habido una bacante y de que le gustaría contar conmigo para realizar el viaje me llamó ilusionada -porque sabía que era mi sueño y confiaba en mí- incluso empezó a organizar el verano en torno a ello. Pero en cuanto mi padre se enteró al llegar a casa... La cosa cambió. Me quedé sin viaje. Mi madre seguía y sigue diciendo que no ve porqué no me deje irme, pero mi padre dice que sólo tengo dieciséis años y que es Estados Unidos.
Hablé con él, y todo lo que me dijo fue "eres responsable, lista, adulta y tienes un buen comportamiento pero sólo tienes dieciséis años, así que no." Insistí, le dije que no me parecía bien lo que estaba haciendo, que no lo entendía, porque no me daba una razón de peso: no era por mis notas, ni por el ámbito económico, ni por mi comportamiento. Pero él sólo decía que tengo dieciséis años. Mi madre intentó convencerle pero no cambió su opinión.
Le dije a la señora que no. Yo misma tuve que decirle cara a cara que rechazaba al viaje de mi vida, a mi sueño, porque mi padre no me dejaba y no me daba una razón de peso.
La llamada, mi madre la recibió hará cerca de tres semanas y yo rechacé la oportunidad el miércoles de la semana pasada. Lo curioso es que hoy, cuando hemos vuelto de dar un paseo por la tarde, mi madre ha visto una llamada perdida de la chica que lo organiza en su teléfono y aunque le ha llamado hace unos minutos no se ha hecho con la señora. Esta llamada -que no sabemos qué quiere la señora- ha hecho volver a remover todo: que mi madre se vuelva a plantear si decirle que sí o no, que mi padre se haya vuelto a su decisión kamikaze al "NO" y a remover todo de lo que ya me había conseguido olvidar.

Una Adolescente Soñadora que sueña con viajar a EEUU

sábado, 25 de junio de 2011

Al final, lo del Chalet de Dani nada. No he vuelto a hablar con él. Bueno, a decir verdad le mandé un mail diciéndole mi 10 en matemáticas y agradeciéndole el esfuerzo. Me contestó: me dijo que se alegraba mucho y que él sabía que no le necesitaba.
Tenía ganas de contestarle, de decirte "si he aguantado todo este tiempo es porque te necesito a mi lado" pero opté por seguir adelante con mi mentalidad de olvidarme de él -y más cuando Hilaria vuelve a comentarle en su perfil y creo que ya ha vuelto para pasar el verano aquí-. No comentó nada de su chalet. Ni yo tampoco. Mi prima me dijo que no iba a ir ni el fin de semana, pero quizás iría el domingo, a pasar el día, para presentarles a su chico. Pero no me ha llamado ni para decirme que sí que va o que no.
Así que como sigo pensando que es una mala época para lanzarme lo único que puedo hacer es olvidarme de él estos meses de verano, y volver a ser una Adolescente de 16 años. Quiero esforzarme por aparentar la edad que tengo, ni un año más, ni un año menos. Quiero vivir acorde a mi edad, y eso quiere decir olvidarme de Dani.
Sólo puedo deciros, fieles lectores, que la Adolescente Soñadora de 16 años ha vuelto -sí, aquella chica que escribía entradas antes de diciembre con humor, ironía, sueños, sencilleza...- ha vuelto, y espera escribir en este blog durante mucho tiempo.

Una Adolescente Soñadora que vuelve a los orígenes.